Todo empieza cuando el objeto de tu afecto te inyecta una fuerte y alucinogena dosis de algo que nunca te has atrevido siquiera a admitir que querias, un emotivo chute de amor y emocion descontrolados, pronto empiezas a ansiar esa atencion.
Cuando te la deniegan enfermas, enloqueces, por no hablar del resentimiento hacia lo que te engancho y ahora se niega a pasarte tu droga, maldita sea!, antes te lo regalaba sin pedirselo, lo siguiente eres tu en los huesos temblando con la unica certeza de que venderias tu alma para poder probarlo una vez mas.
Mientras tanto, el objeto de tu adoracion ahora siente repulsion por ti, te mira como si no te conociera, lo ironico es que el no tiene la culpa... En fin, mirate bien, eres una calamidad, no puedes reconocerte ni con tus propios ojos y has llegado al destino final de tu encaprichamiento, la total y despiadada infravaloracion de ti mismo...
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