Esperando a que regrese el barco que hace unas semanas partio al caribe, un crucero de esos mamones para vacacionar, reflexiono acerca de lo que me rodea, de las cosas que he hecho, lo que e vivido y lo que he sentido.
Sentado en el muelle miro el vaiven de las olas, las gaviotas planeando con la corriente de aire que se cuela entre sus plumas, acechando a su presa submarina y sueño un poco en la libertad de la que gozan, el poder zurcar los cielos, me senti amarrado, encadenado a una loza infinitamente enorme.
Enciendo un cigarrillo y mientras exhalo el humo recuerdo un poco de mis dias felices, esos tontos dias lluviosos, fumando bajo un techo resguardado de la lluvia, caminando por las veredas que se han hecho en los cerros, con la mente recordando una cancion.
He vivido poco y sin embargo me sorprende como ha pasado el tiempo, llega el barco al puerto, es hora de volver a la rutina pero al menos un poco mas ligero, mas sereno y un poco mas feliz, recordando aquellos dias de abril, las tardes de cafe, las mañanas frias y las olas al amanecer.
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